Despertar en mi habitación es como un chapuzón en la piscina. Uno está con una temperatura tan agradable fuera, y de repente, una aguja pincha toda nuestra piel. El olor a ventanas cerradas se asegura de que, en el momento en que el remolón despierta, desee volverse a dormir. Un día desayuné guava, una de esas frutas que uno sólo puede soñar que existan. Huelen a manzanas verdes en un día húmedo con el césped recién cortado.
Por las mañanas, Delhi huele a niebla, sin ser niebla; huele a madera quemada, pero no es madera quemada. La ciudad de los genios huele al humo que sale de sus coches. Huele, asfixiada, al techo que si nos impide ver el cielo estrellado, nos permite quedarnos mirando al sol en las primeras horas de cada día. Sus calles huelen a tierra seca, a mosquitos en el aire, a ríos que de majestuosos parecen ancianos, a la inmundicia que flota en su superficie, en sus suelos y en los ojos de los enterrados.
Con el hambre, los धाबे (dhabas) huelen casi a restaurante de muchos tenedores; pero, ¡qué más quisieran ellos que cobrar a más de veinte rupias el पराँठा (parantha)! Los billetes huelen como a un pescador viejo y cansado, como a Chanquete; las monedas, como manos curtidas con la lejía. Sus mercados huelen a जलेबियाँ (jalebis), huelen a almíbar. Detente delante de la manta en el suelo, deja que los aromas caminen sobre tu piel, que alcancen como hormigas tu nariz. Recuerda los tiempos en que las cebollas no te hacían llorar, cuando las frutas no eran de plástico; que la magdalena de Proust quede obsoleta al mirar los colores sobre los paños de los vendedores.
Cualquier comida que pase por las manos de शंकर (Shankar) tiene el mejor aroma que puedas imaginar. No es comida con especias, sino especias con comida. Y probablemente, de entre todos los aromas que visité en la ciudad manchada de gris, sea el que más recuerde cuando vuelva a mi país de los olores sin olor.
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Waking up in my room is like a dip into a pool. One stands with a so nice weather outside, and then suddenly needles prick all long our skin. The smell of closed windows makes sure that, in the instant when the idle wakes up, he wishes to fall asleep. A certain day I had guava for breakfast, which is one of those fruits one can only dream of its existence. It smells like green apples in a wet day with just cut grass.
In the morning, Delhi smells like fog, not being fog; smells like burning wood, not being burning wood. The city of djinns smells like the smoke coming out of the cars. It smells, suffocate, like the ceiling which blocks us the seeing of the stars, but allows us to stare at the sun in the earlier hours every day. Its streets smell like dry earth, like mosquitos in the air, like rivers so majestic that look like ancient, like the filthy which floats on its surface, on its grounds and on the eyes of the buried.
With hunger biting you, the धाबे (dhabas) smells like restaurants of many forks; but, what else could they ask for when they charge twenty rupees for पराँठा (parantha)? Bills smell like an old, tired fisherman; coins do it like hardened-by-bleach hands. Its markets smell like जलेबियाँ (jalebis), like syrup. Stop in front of the blanket on the floor, let smells walk on your skin, let them reach your nose as if they were ants. Remember the age when onions did not make you cry, when fruits were not made of plastic; let Proust's cupcake be obsolete at the sight of colours over the sellers' towels.
Any food touched by शंकर (Shankar) acquires the best smell you can imagine. It is not food with spices, but spices with food. And, probably, among all the smells which I visited at the grey-stained city, this will be the one which reminds my days here when I am back in my country of odourless smells.
jueves, 25 de febrero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
Inercia y caos // Inertia and chaos
Los ríos son poco predecibles; uno sólo puede estar seguro de que cualquier muro en su camino será a la larga bordeado o derribado.
Piensa en Paharganj, el mercado que nunca duerme, que se hace tu amigo, que te apuñala cuando te das la vuelta. No parece que haya el más mínimo orden en los flujos que lo rigen, en el tráfico que te sepulta bajo charcos, barro, frutas y telas. Paharganj es un laberinto donde los muros están vivos, te venden mercancías, tratan de sacarte los cuartos.
No es un todo, pero actúa como un todo. La mano invisible los pone de acuerdo para que acabes haciendo lo que cinco minutos antes te han aconsejado que no hagas. La experiencia es un muro contra sus taimados habitantes, y como tal, será bordeada o derribada. La resistencia es inútil, la inercia del Paharganj hace que cualquier negociación acabe en fracaso para el novato y en un buen intento para el versado.
Caos e inercia, las dos fuerzas que parecen mover este barrio, esta ciudad y este país.
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Rivers are hardly predictable - one just can be sure that any wall in their way will be eventually avoided or pulled down.
Think about Paharganj, the market which never sleeps, which becomes your friend, which stabs you when you turn your back. It doesn't seem to be there any order in the flows which rules it, in the traffic that buries you under puddles, mud, fruits and fabrics. Paharganj is a labyrinth where walls are alive - they sell their goods, they try to get your money.
It's not a whole, but it behaves like a whole. The invisible hand makes them come to an agreement in order to force you to do what you have just sweared never to do. Experience is a wall against their crafty people, as such, will be avoided or pulled down. Resistance is futile, inertia in Paharganj makes every bargaining become a fail for the beginner and a good attempt for the knowledgeable.
Chaos and inertia, both forces that seems to move this neighborhood, this city and this country.
Piensa en Paharganj, el mercado que nunca duerme, que se hace tu amigo, que te apuñala cuando te das la vuelta. No parece que haya el más mínimo orden en los flujos que lo rigen, en el tráfico que te sepulta bajo charcos, barro, frutas y telas. Paharganj es un laberinto donde los muros están vivos, te venden mercancías, tratan de sacarte los cuartos.
No es un todo, pero actúa como un todo. La mano invisible los pone de acuerdo para que acabes haciendo lo que cinco minutos antes te han aconsejado que no hagas. La experiencia es un muro contra sus taimados habitantes, y como tal, será bordeada o derribada. La resistencia es inútil, la inercia del Paharganj hace que cualquier negociación acabe en fracaso para el novato y en un buen intento para el versado.
Caos e inercia, las dos fuerzas que parecen mover este barrio, esta ciudad y este país.
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Rivers are hardly predictable - one just can be sure that any wall in their way will be eventually avoided or pulled down.
Think about Paharganj, the market which never sleeps, which becomes your friend, which stabs you when you turn your back. It doesn't seem to be there any order in the flows which rules it, in the traffic that buries you under puddles, mud, fruits and fabrics. Paharganj is a labyrinth where walls are alive - they sell their goods, they try to get your money.
It's not a whole, but it behaves like a whole. The invisible hand makes them come to an agreement in order to force you to do what you have just sweared never to do. Experience is a wall against their crafty people, as such, will be avoided or pulled down. Resistance is futile, inertia in Paharganj makes every bargaining become a fail for the beginner and a good attempt for the knowledgeable.
Chaos and inertia, both forces that seems to move this neighborhood, this city and this country.
lunes, 18 de enero de 2010
Bhaarat
Bhaarat es un nombre poco conocido en el sitio de donde vengo. Bhaarat es niebla. Bhaarat es voz, es música, pero sobre todo es ruido. Bhaarat es extraña, no se deja comprender en un vistazo, ni siquiera en una vida. Bhaarat tiene olores, tiene sabores. Sus comidas no se pueden describir hasta que uno no se ha cocinado en ellas. Uno no va a Bhaarat; Bhaarat se introduce dentro de uno, incluso sin darle permiso para entrar.
Por el día, Bhaarat es pegajosa, no se separa de ti, no te deja espacio para caminar. Te atropella, te olisquea, te desnuda con la mirada. A veces, pondrá muros para que no veas lo invisible; a veces te lo pondrá delante de los ojos y en todas direcciones. Bhaarat sobrevive por el día, lucha en el caos y te recuerda que, fuera de tu oasis, el orden es un lujo y una condena.
Por la noche, Bhaarat no se calla. Los tambores se oyen a las nueve de la noche, a las cinco de la mañana. Pareciera que nadie duerme en Bhaarat, que nadie tiene donde dormir. Y los que piensan eso olvidan que el suelo es más difícil de poseer de lo que nos hacen creer. Bhaarat se despierta cada día como si el anterior no hubiera sucedido jamás.
Pero, de entre todas las cosas que Bhaarat representa, Bhaarat es sobre todo gente. Mucha gente, mil miradas sobre tu cuello (y sobre tu cartera) en cualquier momento del día. Mil historias, y la historia de un país que no ha dejado en ningún momento de ir más allá de lo imaginable.
Bhaarat es el nombre que los indios dan a su propio país. Bienvenidos.
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Bhaarat is not a very known name in the place where I come from. Bhaarat is fog. Bhaarat is voice, is music, and above all she is noise. Bhaarat is strange, she doesn't let you understand her at a glance, not even in lifetime. Bhaarat has smells, has flavors. Her dishes cannot be described until one has not been cooked among them. One doesn't goes to Bhaarat; Bhaarat comes into one's entrails, even without permission.
In the day, Bhaarat is sticky, she doesn't go away from you, she lets you no room for walking. She runs over you, she sniffs you, she takes your clothes off with her eyes. Sometimes, she will grow up walls not to let you see what is invisible; sometimes, she will put it in front of your eyes, in every direction. Bhaarat survives in the day, fights among the chaos and reminds you that, beyond your oasis, order is a luxury and a condemnation.
In the night, Bhaarat doesn't shut up. Drums are heard at nine in the night, at five in the morning. It could seems that nobody sleeps in Bhaarat, that nobody has a place to sleep. Those who think so forget that the ground is harder to own than we use to believe. Bhaarat wakes up everyday as if the previous one never had happen.
But, among all the things which Bhaarat represent, Bhaarat is people. Lots of people, a thousand of looks in one's neck - and in one's wallet - in every time. A thousand of stories, and the story of a country which has never stopped in going beyond the imagination.
Bhaarat is the name that Indians gave to their own country. Welcome.
Por el día, Bhaarat es pegajosa, no se separa de ti, no te deja espacio para caminar. Te atropella, te olisquea, te desnuda con la mirada. A veces, pondrá muros para que no veas lo invisible; a veces te lo pondrá delante de los ojos y en todas direcciones. Bhaarat sobrevive por el día, lucha en el caos y te recuerda que, fuera de tu oasis, el orden es un lujo y una condena.
Por la noche, Bhaarat no se calla. Los tambores se oyen a las nueve de la noche, a las cinco de la mañana. Pareciera que nadie duerme en Bhaarat, que nadie tiene donde dormir. Y los que piensan eso olvidan que el suelo es más difícil de poseer de lo que nos hacen creer. Bhaarat se despierta cada día como si el anterior no hubiera sucedido jamás.
Pero, de entre todas las cosas que Bhaarat representa, Bhaarat es sobre todo gente. Mucha gente, mil miradas sobre tu cuello (y sobre tu cartera) en cualquier momento del día. Mil historias, y la historia de un país que no ha dejado en ningún momento de ir más allá de lo imaginable.
Bhaarat es el nombre que los indios dan a su propio país. Bienvenidos.
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Bhaarat is not a very known name in the place where I come from. Bhaarat is fog. Bhaarat is voice, is music, and above all she is noise. Bhaarat is strange, she doesn't let you understand her at a glance, not even in lifetime. Bhaarat has smells, has flavors. Her dishes cannot be described until one has not been cooked among them. One doesn't goes to Bhaarat; Bhaarat comes into one's entrails, even without permission.
In the day, Bhaarat is sticky, she doesn't go away from you, she lets you no room for walking. She runs over you, she sniffs you, she takes your clothes off with her eyes. Sometimes, she will grow up walls not to let you see what is invisible; sometimes, she will put it in front of your eyes, in every direction. Bhaarat survives in the day, fights among the chaos and reminds you that, beyond your oasis, order is a luxury and a condemnation.
In the night, Bhaarat doesn't shut up. Drums are heard at nine in the night, at five in the morning. It could seems that nobody sleeps in Bhaarat, that nobody has a place to sleep. Those who think so forget that the ground is harder to own than we use to believe. Bhaarat wakes up everyday as if the previous one never had happen.
But, among all the things which Bhaarat represent, Bhaarat is people. Lots of people, a thousand of looks in one's neck - and in one's wallet - in every time. A thousand of stories, and the story of a country which has never stopped in going beyond the imagination.
Bhaarat is the name that Indians gave to their own country. Welcome.
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